Las grandes y peligrosas ambiciones de China

las ambiciones de chinaQue China está inmerso en un plan de urbanización de las distintas partes de su país es un hecho evidente. Ciudades como Shenzhen, que hace 30 años era un pequeño pueblo de pescadores, ahora cuenta con una población de 12 millones de habitantes. Y es solo una parte de la gran área urbanizada del delta del río Pearl.

En este sentido, las ambiciones de China se dirigen a la creación de grandes ciudades, pero ciudades inteligentes.

Las ambiciones de China: contar con las ciudades inteligentes más grandes del mundo.

En la BBC News, calculan que, para 2050, 292 millones más de chinos vivirán en ciudades. Ahora mismo, más del 58% de sus habitantes son urbanitas. Dato asombroso si lo comparamos con el 18% de la población urbana en 1980.

No obstante, para hacer estas grandes ciudades hay que tomar medidas para que estas sean eficientes. Una de las cuestiones fundamentales, es conseguir ciudades limpias con pocas emisiones de CO2. Por ello, China garantiza que todos los autobuses y taxis serán eléctricos. Además de promover un sistema de transporte inteligente, se instalarán sistemas de salud inteligente que agilicen y faciliten la accesibilidad a los datos de salud de los habitantes, independientemente de dónde procedan.

Pero para asegurar ciudades inteligentes, también deben promover un nuevo sistema de seguridad.

Para que estas macro ciudades que está construyendo el país funcionen, los ciudadanos han de ser también más eficientes. En 2014 se dio a conocer un nuevo plan de control social que se basa en la obtención de créditos que permitirá recompensar a las personas por su buen comportamiento y castigarlas por el malo.

Un ejemplo de este sistema sería el aplicado en marzo de este año a usuarios de transporte. Cientos de viajeros desacreditados no pudieron comprar tickets de avión o tren por haber infringido ciertas normas, como usar tickets caducados o fumar en un tren.

Este sistema algo orweliano de control social implica muchas veces la vigilancia extrema del ciudadano, y quizá, la violación de su intimidad y privacidad con sistemas, por ejemplo, de cámaras de vigilancia por toda la ciudad. ¿Es realmente ético vigilarnos para conseguir nuestra eficiencia?

Las nuevas ciudades inteligentes de China recuerdan vagamente al sistema del famoso libro “1984”.

 

Leave a Reply Text

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *