Cruzada contra el pago en efectivo en Grecia

pago en efectivo

En Grecia es habitual el fraude fiscal. En Grecia es habitual que ante un pago regular se pase por debajo de la mesa un “fakelaki” o sobre con un segundo pago, el pago real. El pago en “b”.

De hecho, una anécdota peculiar que ilustra bastante bien el tipo de economía que lleva el país heleno es el caso de las “piscinas”. El PASOK, cuando estaba en el gobierno, intentó cuantificar cuántas piscinas había en los suburbios del norte de Atenas, la parte rica de la ciudad. Registradas, había 324 piscinas; observadas por Google maps, más de 17.000.

El actual gobierno griego ha impuesto una medida revolucionaria contra el pago en efectivo.

En un intento por sacar a la luz toda la economía sumergida del país– y de paso, embolsar y recaudar más dinero para las arcas del estado- el actual gobierno griego ha impuesto una medida revolucionaria contra el pago en efectivo.

De esta forma, a partir de 2020, los ciudadanos helenos han de demostrar con recibos -anualmente- que, al menos, el 30% de sus pagos han sido realizados por medios digitales. En caso de que no lo hagan, tendrán que pagar una multa del 22% extra sobre la diferencia con lo que falta de justificar.

Para ilustrar el caso, pongamos como ejemplo una persona que gana 1000 euros al mes, que sólo mueve el 15% de sus pagos de forma digital (tarjeta crédito/débito, pagos electrónicos o transferencia), deberá abonar una multa de sobre 400 euros. Quedan exentos los mayores de 70 años.

Esta medida se suma a acciones emprendidas por anteriores gobiernos, que, por ejemplo, impedían pagos mayores a 500 euros en efectivo.

Claramente, por parte del gobierno de Nueva Democracia, se imponen una serie de medidas de control fiscal y económico que nos hace pensar en una vuelta al proteccionismo.

¿Será esta la solución a la economía sumergida?

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