El uso de la tecnología y la evolución del ser humano

tecnología y evolución

Últimamente, en las redes se ha hecho viral un artículo de El País sobre cómo han evolucionado las relaciones e infidelidades de pareja ante el uso masivo de las redes sociales y plataformas como Whatsapp. La aparición del smartphone y todas las apps y usos omnipresentes del teléfono han cambiado decididamente nuestra forma de relacionarnos. Pero ¿qué mas ha cambiado la tecnología en el ser humano?

Tecnología y evolución: Nuestra forma de aprender.

Existe un mito extendido en nuestra sociedad: se considera que el multitasking o hacer varias tareas a la vez es una cualidad positiva en un trabajador, por ejemplo. No obstante, diversos estudios de psicología y neurociencia han determinado que el multitasking y específicamente el media multitasking (hacer varias tareas que incluyen media, como podría ser estar atendiendo en clase y hablando por messenger en el ordenador) afecta de forma negativa al aprendizaje y a la atención.

Diversos estudios de psicología y neurociencia han determinado que el multitasking afecta de forma negativa al aprendizaje y a la atención.

Básicamente, estar respondiendo emails mientras elaboramos las tareas de nuestro puesto de trabajo dificulta que hagamos cualquier de las dos tareas de manera efectiva. Como consecuencia de esta posibilidad de variar de task, nuestra concentración disminuye. Ahora, muchos de nosotros no somos capaces de realizar una tarea que implique concentración durante un tiempo prolongado. Por ejemplo: leer un libro, ¿te suena?

Sin embargo, el uso de medias es una realidad y el multitasking un fenómeno muy extendido, gracias sobre todo a la creación de aparatos móviles y ubicuos. ¿Podremos cambiar el uso de estos media para poder realizar más adecuadamente nuestras tareas?

Tecnología y evolución: Nuestro funcionamiento cerebral.

A parte de que ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y de aprender/trabajar, se están produciendo cambios estructurales profundos a nivel cerebral. Nuestros dispositivos tecnológicos y, sobre todo, las apps a las que podemos acceder en todo momento, están diseñados para generar adicción. Sin ir más lejos, cada vez que recibimos un “like” en una foto que hemos posteado, nuestro cerebro segrega dopamina. Evidentemente, nos gusta recibir dopamina; es una sensación placentera que, ahora, podemos obtener de manera rápida al recibir un email, tener visitas en nuestras páginas o encontrar un titular afín a nuestras ideas.

Retomando el ejemplo del libro: nuestro problema de concentración se ve empeorado por la necesidad de mirar al móvil constantemente. ¿Por qué? Porque el móvil nos da un chute de dopamina rápido e irreal, mientras que el libro aporta gratificación, pero no tan inmediata.  Entre la gente más joven, diversas estadísticas han concluido, que se puede llegar a mirar el móvil una media de 100 veces al día.

Ante el rápido crecimiento, evolución y expansión de la misma, parece que ha colonizado nuestras formas de vida.

Tecnología y Ecvolución: nuestras relaciones personales.

Como comentábamos al inicio del artículo, quizá la consecuencia más clara del uso de la tecnología ubicua ha sido el cambio en las relaciones personales. No se tiene que hacer nada más que mencionar apps como Tinder para entender este cambio. O quizás, pararse a pensar cuántas veces cogemos el teléfono mientras estamos de cañas con nuestros amigos. Incluso, cómo nos quedamos dormidos, aún compartiendo habitación con nuestra pareja.

Tecnología y evolución: La percepción del paso del tiempo.

Uno de los grandes ladrones de tiempo del s. XXI es el smartphone. Muchas veces, cuando empezamos a utilizar estos dispositivos, bien sea para jugar a juegos o navegar por el feed de nuestras redes sociales, el tiempo se pasa volando y pasamos muchas más horas de las planeadas o pensadas en el móvil. De hecho, muchas aplicaciones como Instagram han retirado de sus interfaces los relojes para que la percepción del tiempo en uso de dicha red aún sea más irreal.

Por todas estas razones, y otras muchas que aún quedan por explorar y que no detallamos en este artículo, es necesario repensar el uso de la tecnología. Ante el rápido crecimiento, evolución y expansión de la misma, parece que ha colonizado nuestras formas de vida. No obstante, cabe preguntarse si sería necesario parar y reflexionar parar a entender qué ocurre con la tecnología. Y sobre todo, cómo podríamos usarla para mejorar muchos aspectos de nuestra vida sin empeorar otros.

“No pude encontrar un modo sostenible de usar el teléfono. Si lo tengo siempre conmigo voy a mirarlo” Dedyukhina

No estamos solos:

Si quieres cambiar tu relación con la tecnología, existen múltiples movimientos muy interesantes que nos proponen parar y empezar a tomar las riendas de nuestro tiempo. Anastasia Dedyukhina, doctora en Ciencias de la Comunicación y autora de Homo Distractus, tras formar parte de una de las empresas tecnológicas más importantes del mundo, ha fundado la empresa/movimiento Consciously Digital para educar en el minimalismo digital.

¿Y tú qué harías para usar el teléfono con moderación?

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